Antonimia en mi vida.
A veces te sientas en el campo y te pones a oír los grillos que cantan, los pájaros que pian y mira a las estrellas tan brillantes tan suyas. Cada una dice algo, como la sonrisa de aquel cantante que terminó vendiendo perritos en el paseo de Hollywood al lado de su baldosa. Es inevitable pensar que algún día nos pasara algo que nos cambiara la vida, como cuando pensabas, cuando eras crío, que existía el hombre del saco o los reyes magos. Pensabas que venían en determinadas circunstancias y que un tal ''pajarito'' les decía si habíamos sido malos, en tal caso actuaban, pero conforme pasan los días te das cuenta de que no existen las sonrisas de las estrellas, que ese ruido de los grillos te molesta y que esos cantos de pájaro son insoportables para tu oído. La realidad. Te va mostrando lo que es verdad, como aquel actor de Hollywood, que cada día que pasa se arrepiente de no haber aceptado aquel papel que para su punto de vista era mal pagado. Era la avaricia la que le corría cuando se lo ofrecieron, ahora , trabaja por necesidad, porque tiene que aguantar al insoportable crío que tiene como hijo que no hace mas que estar tumbado en la hierba pensando en que algún día llegara su actor o actriz principal en su vida. El lo imagina como una persona delgada, con una tez fina y una barbilla terminada en pico, como un corazón. Cabellos alborotados en una sola dirección y, como no, rubios. El día en el que aparezca esa persona, ese crío, yo, me sentiré un rebelde porque habré dicho lo que tanto había pensado decir, lo que e había pensado hace muchísimo tiempo, algo insignificante como puede ser un: TE QUIERO.
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